Hongos coprófilos
Los excrementos de los animales, especialmente de los herbívoros, vacas y caballos, son unas masas de materia orgánica parcialmente digerida, con gran cantidad de nitrógeno y que solo unos determinados hongos son capaces de vivir y descomponer.
Los hongos coprófilos son todos los hongos que desarrollan
sobre materia orgánica con altos niveles de nitrógeno procedente de los
excrementos de animales, especialmente de herbívoros.
La mayor parte de los hongos coprófilos de excrementos de
herbívoros más grandes y vistosos son muy delicados y producen esporas muy
oscuras, negras, grises o púrpuras y pertenecen a familias como Coprináceas (=Psathyrellacea),
Estrofariáceas o Bolbitiáceas. Los hongos coprófilos de las Estrofariáceas los hemos descrito en el Monográfico dedicado a los Monguis,
Sin embargo, los hongos coprófilos más abundantes y diversos son muy pequeños, presentan formas de diminutos discos y producen esporas en ascas, Ascomicetos, apenas visibles a simple vista, salvo algunos que por su coloración amarilla o roja destacan especialmente, que corresponden a apotecios de Ascomicetos y que en algunos casos llegan casi a tapizar toda la superficie del excremento.
De manera excepcional en los excrementos podemos encontrar otros hongos que no son propiamente de excrementos, sino más bien de madera o ramitas, pero que dado su peculiar sistema de dispersión y su adaptación a ambientes nitrófilos no es raro observarlos, los conocidos como "niditos o ciatos", hongos Gasteromicetos, estrechamente emparentados con los conocidos como "pedos de lobo", Lycoperdon y comentados en el Monográfico dedicado a Falos, estrellas malolientes y niditos.
Y otros tipos de hongos que desarrollan sobre excrementos y pueden llegar a tapizar toda su superficie, son los conocidos como “hongos cañón”, diminutos hongos de la familia Pilobolaceas que utilizan un peculiar sistema de dispersión de esporas muy ligado a insectos que visitan estos ambientes.
COPRINÁCEAS
Comprende un gran número de setas pertenecientes al antiguo género Coprinus, hoy dividido en un buen número de géneros.
Los que desarrollan sobre excrementos son en su mayor parte setas muy pequeñas y delicadas que en la madurez se descomponen y se licuan haciendo muy difícil su recogida e incluso su estudio y pertenecen a géneros como Coprinopsis, Parasola o Tulosesus.


Algunos presentan un velo general de tipo filamentoso y deja restos filamentosas o fibrillas, y pertenecen al género Coprinopsis, los más grandes de este tipo que podemos encontrar en excrementos.
Otros son más delicados, sin velo general, con sombrero muy plisado radialmente y en la madurez no licúan, pertenecen a géneros de Parasola y Tulosesus
O de tipo himeniforme, especialmente en los géneros Parasola y Tulosesus, pero también en algunas especies de Coprinopsis
Las láminas son ascendentes y libres del pie dejando una huella alrededor de éste que se aprecia bien en la apertura total del sombrero.
La superficie de las láminas antes que licúen está formada por pequeños basidios tetraspóricos rodeados de gruesos basidiolos que en la madurez se descomponen.
En las aristas de las láminas y de manera muy dispersa en las caras de las láminas suelen presentar cistidios que sobresalen de los basidios y basidiolos.
En algunos grupos, Tulosesus, también presenta estructuras diferenciadas, en la superficie del sombrero, pileocistidios, en general muy alargados, fusiformes, y muy diferentes de los de las láminas.
El Coprinopsis ephemeroides es un típico coprino de excrementos, muy delicado, son sombrero muy surcado-plisado radialmente, pulverulento y pie provisto de un anillo membranoso.
Y lo más peculiar unas esporas de forma muy peculiar, de lente, o casi cuadrangulares con una papila bien marcada.
Sin duda el coprino de excrementos más común es el Coprinopsis nivea, con sombrero muy blanco y recubierto de numerosas escamillas igualmente blancas, muy delicado y rápidamente delicuescente.
La superficie del sombrero está recubierta de un velo general pulverulento o muy finamente escamoso formado por cadenas de células globulosas que se rompen con facilidad y dan lugar a esa pulverulencia.
Las esporas son elipsoidales o un poco angulosas en un plano y con poro germinativo.
Muy difícil de diferenciar del anterior el Coprinopsis radiata es otro coprino de muy pequeño tamaño, inferior en general a 1 cm de altura de sombrero antes de abrir, cubierto totalmente de un velo filamentoso en forma de pelos revueltos.
Presenta un velo general formado por ramilletes de hifas lanceoladas, progresivamente adelgazadas hacia la extremidad y con células alargadas y ligeramente estranguladas en los tabiques, muy diferentes de las del Coprinosis nivea.
Esporas bastante grandes, elipsoidales, de paredes lisas y provistas en uno de los extremos de un poro germinativo central muy poco truncado y en el otro de un pequeño saliente o apículo.
Y por último de este grupo de coprinos el Coprinopsis stercorea, coprino de excrementos con sombrero muy pequeño, de menos de 1 cm de diámetro muy surcado radialmente y recubierto de una fina pulverulencia que procede del velo general.
Velo general formado por hifas con células esféricas o globulosas con paredes lisas o muy débilmente verrugosas que se desgarran en diminutas escamillas pulverulentas.
Esporas elipsoidales, de paredes lisas, apuntadas por uno de los extremos donde presenta el apículo por donde se sujetaban al basidio y con un pequeño poro germinativo central en el otro extremo
Otro grupo de coprinos que también encontramos en excrementos son diminutas setas con sombreros carentes de restos de velo general y con láminas que no se licúan, actualmente se encuentran dentro de los géneros Parasola y Tulosesus. La Parasola misera, es diminuta seta de excrementos de sombrero al principio ovoideo, marrón grisáceo, sin escamillas ni restos de velo general.
Y con unas características esporas subtriangulares provistas de un poro germinativo centrado en uno de los vértices.
Y el Tulosesus pellucidus también es otro diminuto coprino de excrementos de vida muy fugaz, con sombrero ovoide o en dedal, blanquecino y peloso con una buena lupa, así como el fino pie blanco que apenas supera los 2 cm, sin restos de velo general ni láminas delicuescentes.
Sus esporas son fusiformes o casi cilíndricas, alargadas, de paredes lisas y provistas de un poro germinativo truncado en uno de los extremos, sin apenas apículo.
Y otra característica que lo diferencia de los anteriores, y en particular del género Parasola, es su cutícula del sombrero celulósica formada por una capa de hifas globulosas o esféricas entre las cuales asoman setas o cistidios fusiformes, con base bulbosa y alargados en un cuello apuntado, muy abundantes y todos de morfología similar.
Por último, el Tulosesus congregatus es otro pequeño coprino de sombrero ovoideo de menos de 1,5 cm de altura, más típico de suelo muy estercolado que de excrementos.
ASCOMICETOS
En los exrementos pueden desarrollar un buen número de especies de Ascomicetos en muy poca superficie, pero para su observación es necesario una buena lupa y mucha paciencia y para su identificación es imprescindible el microscopio.
Los que más llaman la atención por su coloración amarilla son los apotecios de Cheilymenia, de las que hemos podido observar un buen número de especies, todas ellas macroscópicamente muy similares, una de las más comunes es la Cheilymenia granulata, que se caracteriza porque carece de pelillos o cilios en el borde.
Muy parecido y también muy común es la Cheilymenia stercorea con pestañas en el borde.
Estas pestañas son de dos tipos: unas alargadas,las más visibles y otras más cortas y apenas salientes ramificadas en estrella.
Iguamente similar macroscópicamente es la Cheilymenia fimicola también provista de muy pocas pestañas en los bordes del apotecio.
En esta especie las pestañas o cilios son solo de un solo tipo, muy alargadas y salientes con base apenas ramificada.
La Cheilymenia aurantiacorubra observada con lupa presenta un aspecto un poco diferente de las angteriores, de barrilete, con numerosos pelos alargados y puntiagudos en su superficie externa.
La superficie externa está tapizada de un solo tipo de pelos, marrones, tabicados, alargados y nada ramificados en la base o solo alguno de forma ocasional.
También entre las Cheilymenia aparecen otros discos de similares dimensiones pero verdosos, sin cilios y con diminutos puntitos negros en su interior que corresponden a las ascas maduras, se trata del Ascobolus furfuraceus.
Los puntitos negros proceden de las esporas oscuras y con surcos, muy grandes, que desarrollan de ocho en ocho dentro de las ascas.
Y con una buena lupa, ya que como vemos los apotecios apenas alcanzan los 0,4 mm encontramos otra especie muy afín a la anterior, el Ascobolus immersus que desarrolla casi integramente dentro del excremento y solo asoman las ascas con las esporas oscuras como prominencias negras.
Ascas con ocho esporas gigantescas, aunque con frecuencia solo maduran cuatro o seis y quedan dos a cuatro pequeñas e inmaduras.
Especie muy afín es el Saccobolus depauperatus, diminutos hongos de excrementos que no superan las dos décimas de milímetro, en forma semiesférica o en forma de discos o platos, al principio incoloros y en la madurez purpúreos.
Como los Ascobolus producen esporas fusiformes, lisas e incoloras al principio y púrpúreas y sutilmente venadas o punteadas en la madurez, pero mucho más pequeñas que las de los Ascobolus.
Y también diminutos son los apotecios del Coprotus granuliformis, diminutos apotecios globosos, blanquecinos al principio ya amarillentos en la madurez y que llegan a cubrir pequeñas superficies del sustrato.
Estas diminutas pelotitas son toda una masa de ascas elipsoidales con ocho esporas incoloras en su interior.
Enormemente similar el Coprotus leucopocillum presenta apotecios blancos y cristalinos en la madures y muy similar microscópicamente.
También entre los muchos diminutos apotecio que desarrollan en la superficie de los excrementos tenemos el Lasiobolus papillatus diminutos discos de menos de 1 mm de diámetro, de una coloración verdosa con puntitos blancos que corresponden a las ascas y con pestallas incoloras en los bordes,
También blanquecino y de diminutas dimensiones encontramos el Thecotheus pelletieri, diminutos discos blancos o traslúcidos de menos de 1 mm, con aspecto de huevos de insectos que salen sobre excrementos de vaca o caballo.
La principal característica de esta especie es su superficie tapizada de ascas multiesporadas, con 32 esporas incoloras, algo poco frecuente entre los Ascomicetos.
Otro grupo de Ascomicetos que desarrollan sobre excrementos son Pirenomicetos que producen sus esporas dentro de cavidades, peritecios, que generalmente se agrupan en setas duras, estromas, como es el caso de la Poronia punctata que se aprecia como unos discos duros blancos, relativamente grandes, de hasta 1 a 1,5 cm de dámetro, con diminutos puntitos negros.
Detalle de los peritecios que asoman en al superficie y de las ascas que se forman en su interior, con esporas coloreadas.
Sobre excrementos de carnívoros, perros, zorros o similares, es frecuente la Stilbella fimetaria, un hongo Ascomiceto, cuya forma asexual da lugar a setas, carpóforos, pequeñas cabecitas, como cerillas, anaranjadas o rojizas sujetas con un pie más o menos largo.
Toda la superficie de las cabecitas está formada por terminaciones de hifas, conidióforos, que de manera asexual van dando lugar a esporas asexuales o conidios, elipsoidales.
Mucho más difíciles de observar son los hongos que forman peritecios directamente en el sustrato, sin formar un cuerpo fructífero o estroma, uno de los muchos ejemplos es la Sporormiella intermedia, que solo con una buen lupa se aprecian porque los peritecios son de menos de medio milímetro de forma ovoidea o piriforme completamente inmersos bajo la superficie de excrementos de la que solo asoman un minúsculo disco negro, la extremidad del peritecio.
PILOBOLÁCEAS
La última especie que comentaremos puede llegar a cubrir totalmente la superficie de un excrementos como si fuesen gotitas de agua se trata del Pilobolus crystallinus.
Se le conoce como "hongo cañón" porque el soporte va capturando agua y se va hinchando hasta que explota y lanza la cabeza superior negra donde se forman las esporas, el esporangio.
Macroscópicamente igual el Pilobolus lentiger se diferencia por la morfología de sus esporas.
Por último de este tipo de hongos comentaremos la Pilaira anomala, hongo de excrementos de carnívoros, perros o zorros según nuestras observaciones que le dan a la superficie una coloración amarillo verdosa debido a multitud de esporangióforos formados por una diminuta cabeza esférica, amarilla o negra en la madurez, sostenida por un pedúnculo incoloro o muy ligeramente amarillento de menos de 5 mm de altura.































































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