Micenas. 1ª parte, lignícolas y lactosas
Las micenas es un amplio grupo de setas carnosas muy delicadas, de porte pequeño o medio (en las micenas más aberrantes), con sombrero más o menos cónico y más raramente acampanado o convexo y un pie largo, fino, delicado, muy frágil y hueco, pertenecientes al antiguo género Mycena del que hoy en día se han excindido algunos otros géneros como Phloeomana, Mycopan, Hemimycena o Delicatula, entre otros.
Sombreros cónicos o acampanados, más raramente convexos y en la mayoría de los casos estriado por transparencia de las láminas, al menos en el borde. Con superficie seca o viscosa y raramente pelosa o pruinosa
Láminas ascendentes o en raras ocasiones subdecurrentes, bastante especiadas y en general blancas o muy pálidas.
En algunos casos las aristas se observan más fuertemente coloreadas debido a los cistidios muy pigmentados que presenta, algo de gran importancia sistemática.
Los pies son cilíndricos o en casos excepcionales con un ensanchamiento o disco basal, secos o viscosos en algunas especies, en general de menos de 2 a 3 mm de diámetro salvo las micenas más aberrantes del grupo que pueden alcanzar los 5 mm, huecos y lisos o solo pelosos en la base, en la inserción con el sustrato.
Algunas especies pueden desprender líquido acuoso, lechoso o sanguinolento al partir cualquier parte de la seta, lo que hace recordar a otras especies muy diferentes como los lactarios.
Son setas muy poco carnosas y por tanto de escaso interés gastronómico, en general sin olores ni sabores especiales, muy pocas son amargas, ninguna conocida tóxica, y es frecuente entre algunas especies olores de rábano, patata, harina o incluso lejía.
Salvo algun reducido grupo de micenas las esporas son amiloides y al poner una gota de lugol sobre la esporada inmediatamente se pone negra y se observan grisáceas al microscopio.
Las esporas son elipsoidales, excepcionalmente globosas o esféricas (en algunas micenas cortícolas), de paredes lisas a incoloras en agua, en general poco congófilas, pero sí amiloides y se observan grisáceas en Meltzer.
Los basidios son claviformes, normales y en general con cuatro esterigmatos, tetraspóricos.
En algunas especies solo presentan dos esterigmatos, bispóricos, lo que es un carácter de importancia sistemática.
En general las aristas de las láminas son heteromorfas, está tapizadas de cistidios, queilocistidios, cuya morfología es de gran importancia sistemática. Algunas especies presentan cistidios digitados, con largas prolongaciones en forma de dedos.
En otros casos son cistidios piriformes o globulosos con pequeñas verrugas o digitaciones, cistidios en brocha.
Y en otros los cistidios son más o menos largos, flexuosos o fusiformes e indivisos o solo bi o trifurcados en la extremidad.
En algunas micenas con cistidios ni digitados ni en brocha pueden presentar cistidios con pigmento intracelular rosado, azulado, amarillo, rosa, etc, lo que le da una coloración más intensa a las aristas de las láminas.
Estos cistidios pigmentados pueden también aparecer en las caras de las láminas, pleurocistidios.
Por último, tanto la superficie del sombrero como la del pie puede esta formada por hifas más finas que las internas que presentan digitaciones, más o menos largas que le dan un aspecto pruinoso y posiblemente le ayuden a retener humedad ambiental.
En algunos casos también segregan mucosidad y se observan al microscopio muy separadas y pegajosas al tacto.
Y por supuesto, como en las láminas, también pueden presentar cistidios digitados, en brocha o lisos, tanto en la superficie del sombrero, pileocistidios, como en la superficie del pie, caulocistidios, como los que vemos en la fotografía.
Especies con leche
Una de las más comunes es la Mycena crocata, seta que desarrolla sobre ramitas u hojarasca de bosques caducifolios y desprende al partir un característico jugo o látex anaranjado vivo que mancha las láminas y otras partes del carpóforo.
Arista de las láminas tapizada de cistidios digitados, numerosas prolongaciones largas, como dedos
Con una morfología muy parecida la Mycena haematopus desarrolla sobre ramitas de caducifolios, generalmente en grupos, presenta una coloración más oscura, más marrón rojiza y al manipularlo desprende una leche oscura, de color sangre o remolacha.
Arista de las láminas de aspecto ciliado por innumerables cistidios de gran tamaño, bulbosos y prolongados en un largo cuello.
El pie es marrón rojizo debido a la presencia de cistidios claviformes o en biberón, con pigmento intracelular marrón rojizo.
La más rara la Mycena sanguinolenta, con sombrero cónico o acampanado crema-rojizo a marrón claro rojizo, generalmente con manchas rojizas en las heridas y lo más característico es su pie fino y estilizado, marrón-rojizo, que sangra una leche rosa al partir que pasa a rojizo al cabo de un rato.
Arista de las láminas destacada del resto de la lámina por su coloración ligeramente más oscura.
Arista de las láminas tapizada de cistidios ventrudos y prolongados de un largo pico y algunos con pequeñas verrugas o excrecencia en la zona del vientre y con pigmento intracelular marrón rojizo que da color a las aristas.
La Mycena abramsii desarrolla sobre ramitas semienterradas, en grupos, aunque no en ramilletes, con sombrero acampanado, grisáceo o marrón grisáceo y seco. Al partir desprende un látex acuoso.
Aristas de las láminas tapizadas de cistidios fusiformes a lanceolados, ventrudos y algunos de ellos prolongados en un pico o cuello fino. Cistidios similares en las caras, pero más dispersos y muy salientes de los basidios.
Esquema de las principales especies
Especies lignícolas, de ramas o troncos
Una de las especies más comunes es la Mycena renatii , desarrolla en ramilletes sobre troncos o tocones, con un sombrero cónico o acampanado entre lilacino a rosado y lo más característico es su pie amarillo, y su olor nitroso.
Arista de las láminas tapizada de cistidios incoloros, ventrudos y terminados en punta.
Muy próxima la Mycena inclinata también desarrolla en troncos o ramitas de caducifolios en ramilletes unidos por la base, con sombrero plisado en el borde, marrón o beige, láminas ascendentes muy espaciadas, blancas o rosadas, pie más o menos amarillentos como la anterior y un fuerte olor y sabor de harina rancia.
A diferencia de la anterior las aristas de las láminas están tapizadas de cistidios digitados, cilíndricos, claviformes o irregulares y prolongados en la extremidad en numerosas digitaciones muy largas, finas y ramificadas.
Las aristas de las láminas tambien están tapizadas de cistidios digitados, ensanchados en la extrermidad y prolongados en numerosas prolongaciones largas a modo de dedos.
Siguiendo con las micenas que salen en grupos o ramilletes sobre madera muy descompuestas es muy común la Mycena arcangeliana, con sombrero de una coloración de amarillo verdoso a ocrácea clara, láminas un poco rosadas en la madurez y un olor y sabor un poco a rábano.
A diferencia de las dos anteriores los cistidios de las aristas e incluso de las caras de las láminas son de tipo brocha, piriformes o claviformes y con la mitad superior decorada con verrugas o cortas digitaciones.
Sobre troncos y ramas muy descompuestas de pinos o Coníferas en general encontramos la Mycena alcalina, con sombrero de una coloración grisácea o marrón grisácea y con un fuerte olor a lejía o gas.
Las aristas de las láminas están tapizados de cistidios alargados e irregulares, algunos flexuosos, otros ventrudos y algunos con excrecencias o ramificaciones, pero no claramente digitados, ni mucho menos en brocha.
E igualmente la Mycena galericulata tiene un crecimiento en ramilletes sobre tocones, es una de las más grandes de este grupo de micenas lignícolas, con un sombrero anchamente acampanado, bastante consistente, con los bordes surcados y lo más característico, un fuerte sabor de harina.
Las aristas de las láminas están tapizadas de cistidios entre digitados y en brocha, piriformes o claviformes, con numerosas digitaciones de diversa longitud según las muestras en toda la extremidad, algunos con digitaciones largas y claramente digitados y otros con digitaciones más cortas, con apariencia más de cistidio en brocha.
La más rara de este grupo es la Mycena maculata, que desarrolla también en grupos o ramilletes sobre los troncos muertos de castaño, de sombrero café con leche claro a color sepia, y como indica su nombre todas sus partes se manchan de rojizo con la edad o la manipulación.
Aristas de las láminas tapizadas de cistidios de muy diversa morfología, algunos ventrudos o claviformes y terminados en largas digitaciones irregulares, otros con unas pocas digitaciones o incluso moniliformes, con estrangulaciones irregulares, no claramente digitados.
Aunque no desarrolla en ramas, troncos o tocones, la Mycena seynii desarrolla sobre piñas que es un sustrato muy parecido, ya la hemos descrito en el monográfico dedicado a "hongos de piñas", pero como se trata de una micena la vemos nuevamente. Su hábitat y su sombrero cónico o acampanado de un bonito color rosado la hacen inconfundible.
Especies cortícolas, cortezas de árboles
Sobre las cortezas de árboles, preferentemente de Quercus, desarrollan diminutas micenas de sombreros más bien convexo o acampanados que cónicos, en general de menos de 1 cm y esporas esféricas, globulosas, o cortamente elipsoidales muy diferentes a las del resto de micenas pero amiloides como las de éstas. Una de las más comunes es la Mycena meliigena=Mycena corticola, de sombrero coloreado, ocre, marrón rojizo u ocre marrón.
Las aristas de las láminas están tapizadas de cistidios en brocha, similares a los que aparecen más dispersos en la superficie del pie y las esporas son esféricas y amiloides.
En los mismos ambientes y de morfología muy similar, pero de coloración blanquecina o crema encontramos la Phloeomana alba=Mycena alba, aunque su aspecto macroscópico es muy parecido a la anterior y en tiempo también se encontraba en el mismo género Mycena, actualmente se encuentra en otro género por el tipo de cistidio muy diferentes y sobre todo sus esporas no amiloides.
Cistidios alargados, claviformes, cilíndricos y algunos ventrudos y flexuosos, sin digitaciones y esporas esféricas pero no amiloides.
Igualmente la Phloeomana minutula=Mycena hiemalis resulta casi indistinguible de la anterior y aparece en los mismos ambientes, pero se diferencia por caracteres microscópicos.
Cistidios bulbosos o ventrudos y prolongados en un largo y grueso cuello, algunos ligeramente claviformes y esporas no amiloides, propio de Phloeomana, pero elipsoidales, no esféricas, de paredes lisas y provistas de un pronunciado apículo,






































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